|
Unidad Temática Comentada Nº
10
Interacción de los
antipsicóticos con los sistemas glutamatérgicos y colinérgicos.
Implicaciones para las funciones cognoscitivas. (*)
Jorge Tamayo, M.D., PharmS.
Clinical Research Physician, Eli Lilly
& Co. Puerto Rico branch. Profesor Asociado de Psicofarmacología
- Universidad de Puerto Rico.
Además de la neurotransmisión
dopaminérgica y serotoninérgica, existen otros sistemas
de neurotransmisión en el tratamiento de la esquizofrenia, que
son importantes para comprender las diferencias clínicas y farmacológicas
entre los diversos antipsicóticos.
RECEPTORES MUSCARINICOS EN LA ESQUIZOFRENIA
Hasta el momento se han descripto cinco receptores
muscarínicos (M1-M5),
con una localización heterogénea que varía de acuerdo
a las diferentes estructuras cerebrales. A nivel del hipocampo el receptor
M1 es sumamente
importante, como lo es el receptor M2
a nivel estriatal.
La interacción de varios medicamentos con el sistema colinérgico
puede estudiarse a través de varios modelos. Los modelos in vitro
utilizan por ejemplo, segmentos de membrana que expresan ciertos receptores
que, en su interacción con ciertos medicamentos, permiten determinar
la afinidad con los mismos. Otros modelos utilizan cultivos celulares
o animales vivos para evaluar el efecto postmembranal de la interacción
de esos medicamentos con el receptor. Por esa razón, no podemos
decir en forma generalizada que un medicamento es susceptible de producir
síntomas anticolinérgicos simplemente por el hecho de que
in vitro bloquee receptores muscarínicos. Es necesario precisar
cuáles subtipos de receptores muscarínicos son susceptibles
de interacción con el mismo y conocer su localización en
relación al espacio sináptico y las áreas cerebrales
de mayor concentración.
Es en este aspecto donde prácticamente radica la diferencia
entre observar efectos anticolinérgicos en la práctica clínica
o no.
Un estudio comparó las diferencias en cuanto al nivel de anticolinergicidad
entre clozapina (n=12) y olanzapina (n=12), dos medicamentos con propiedades
antimuscarínicas en estudios in vitro. El uso de dosis terapéuticas
(444 mg/día y 15 mg/día en promedio, respectivamente) permitió
observar diferencias significativas entre ambos medicamentos en el reporte
de eventos adversos de tipo anticolinérgico por parte de los pacientes
y clínicos, además de los valores de actividad anticolinérgica
en suero a través de la competición con otro antagonista
de tales receptores (QNB). La clozapina mostró ser unas 6 veces
más anticolinérgica que la olanzapina en este modelo. Desde
el punto de vista clínico, se observó un mayor reporte de
visión borrosa (4 veces más), salivación (3 veces
más), constipación (10 veces más) retención
urinaria y palpitaciones (Chenggapa et al., J Clin Psychopharmacol 2000;20:311-316).

Pero más allá de las diferencias en acción anticolinérgica,
los estudios con el método de microdiálisis en ratas vivas
permiten establecer diferencias entre olanzapina y otros antipsicóticos
en el nivel de incremento de neurotransmisores como la acetilcolina en
diferentes áreas cerebrales. Meltzer & OLaughlin presentaron
en el SFN Meeting de 1999, los resultados de un estudio demostrando que
el aumento de los niveles de acetilcolina con olanzapina (>700%) fue
superior al observado con risperidona y haloperidol a nivel de la corteza
prefrontal.
Otro estudio presentado por Southall y colaboradores en el SFN Meeting
del 2000 muestra que el incremento de acetilcolina a nivel hipocampal
con olanzapina puede ser mayor al 1000% respecto al estado basal. Este
incremento también observado con clozapina (>300%) pero no en
los otros antipsicóticos estudiados (clorpromazina, risperidona,
tioridazina, haloperidol, raclopride y ziprasidona) (ver figura).
La razón de estas diferencias se basa posiblemente en la acción
antagonista sobre receptores 5HT6 presinápticos, que a su vez disminuyen
la producción y liberación de acetilcolina en diferentes
áreas cerebrales. De los antipsicóticos comercializados,
sólo olanzapina y clozapina, interactúan con dicho receptor.
Su bloqueo estimula la liberación de acetilcolina llevándola
a un incremento neto en el espacio sináptico superior al 700% en
el caso de la olanzapina. Este mecanismo de acción permite concluir
que la olanzapina y en menor medida la clozapina, son medicamentos pro-colinérgicos
que se diferencian en la magnitud de liberación del neurotransmisor
y en el nivel de antagonismo a nivel postináptico de receptores
muscarínicos.
RECEPTORES GLUTAMATERGICOS EN LA ESQUIZOFRENIA
También los receptores glutamatérgicos se componen de varios
subtipos. El más conocido es el receptor NMDA, que es un receptor
iónico. Una vez activado por el glutamato con la ayuda de la glicina,
permite el flujo de calcio al interior de la neurona para activar mecanismos
de transcripción intraneuronal en forma de cascadas de segundos
y terceros mensajeros.

El glutamato es el neurotransmisor excitatorio por excelencia, el más
abundante del sistema nervioso central y está íntimamente
relacionado con la dopamina y la serotonina. El sistema glutamatérgico
a nivel del striatum es modulado por aferencias dopaminérgicas
y serotoninérgicas inhibitorias provenientes del tronco cerebral.
Este equilibrio determina el nivel de actividad del striatum sobre el
tálamo que a su vez cumple la función de regular (filtrar)
los estímulos sensoriales que se dirigen a la corteza parietal
(vías talámico-corticales también glutamatérgicas)
(Sulzer et al. J Neurosci 1998;18:4588-4602).
L a administración de fenciclidina, MK-801 ó ketamina, antagonistas
de los receptores NMDA, producen una disminución experimental de
la actividad glutamatérgica. Esto permite que la acción
inhibitoria de la dopamina y la serotonina sobre el striatum sea predominante
conduciendo a una disminución en la filtración
de los impulsos sensoriales aferentes al tálamo. La consecuencia
clínica de la administración de los antagonistas glutamatérgicos
citados es la aparición de síntomas psicóticos (en
mayor medida alucinatorios) en sujetos de investigación sanos o
con esquizofrenia controlada (Farber et al., Neuropsychopharmacology 1998;18:57-62).

Finalmente, las vías glutamatérgicas tálamo-corticales
son también moduladas por diversos neurotransmisores. Los receptores
5-HT2A favorecen
la liberación de glutamato a nivel cortical, mientras los receptores
5-HT7 tienen un
efecto totalmente opuesto, inhibir la liberación de glutamato a
nivel cortical (Marek et al. J Pharmacol Exp Ther 2000; 292:76-87). Así,
las vías tálamo-corticales desinhibidas pueden ser moduladas
a través de la acción antagonista de la mayoría de
antipsicóticos atípicos sobre receptores 5-HT2A.
Sin embargo, está por determinarse si la afinidad antagonista de
la risperidona y la ziprasidona por receptores 5-HT7
podría anular al mecanismo mencionado previamente.
ESQUIZOFRENIA Y FUNCION NEUROCOGNOSCITIVA
Los pacientes con esquizofrenia suelen presentar alteraciones cognoscitivas
severas, principalmente en atención, concentración, memoria
y función ejecutiva (Heinrichs & Zakzanis. Neuropsychology
1998;12:426-45). El glutamato y la acetilcolina juegan un rol esencial
en el aprendizaje, la memoria y otras funciones neurocognoscitivas.
El hipocampo y la corteza prefrontal son las áreas cerebrales más
directamente involucradas en este tipo de funciones y se caracterizan
por una abundante red de neuronas colinérgicas y glutamatégicas.

La memoria de trabajo por ejemplo, depende en buena medida de un apropiado
funcionamiento hipocampal. Esta estructura del lóbulo temporal
depende de la acción glutamatérgica para crear una conexión
sináptica duradera ("long-term potenciation"). Esta acción
glutamatérgica puede evaluarse a través de modelos como
la inhibición prepulso, el cual permite apreciar la capacidad de
un individuo para filtrar la información disponible a través
de un estímulo (prepulso) de baja intensidad que antecede a un
estímulo intenso (pulso). Los antagonistas glutamatérgicos
como la fenciclidina en sujetos normales reproducen las alteraciones observadas
en pacientes esquizofrénicos en este tipo de pruebas, las cuales
pueden ser revertidas con el uso concomitante de antipsicóticos
atípicos como clozapina y olanzapina (Bakshi et al., J Pharmacol
Exp Ther 1994;271:787-94; Psychopharmacology (Berl) 1995;122:198-201).
En correlación con esos estudios experimentales, varios trabajos
han mostrado diferencias en la mejoría del funcionamiento cognoscitivo
de pacientes con esquizofrenia que favorecen el uso de los antipsicóticos
atípicos. El estudio de Purdon y colaboradores (Arch Gen Psychiatry
2000; 57:249-58), por ejemplo, mostró que el grupo de pacientes
esquizofrénicos tratados con olanzapina (n=20) presentaron una
mejoría significativa en el total de su funcionamiento cognoscitivo
respecto a la evaluación basal (64%), en comparación con
aquellos que recibieron risperidona (n=20) (16%) o haloperidol (n=15)
(6%).
Hoy en día sabemos que los
antipsicóticos atípicos son considerados moléculas
psicotrópicas ya que no solamente tienen eficacia clínica
a nivel de los síntomas
positivos y negativos de la esquizofrenia, sino también de los
cotejos sintomáticos cognitivos, depresivos y maníacos.
Esta extensión clínico-farmacológica, los vuelve
medicamentos de un amplio espectro que haría muy difícil
seguir catalogándolos únicamente como antipsicóticos.
(*) Resumen de la
conferencia ofrecida por el Dr. Jorge Tamayo, en el Simposio Cinco
años de Olanzapina: novedades en
eficacia y seguridad, llevado a cabo durante el 8° Congreso
Argentino de Psiquiatría (Buenos Aires, octubre de 2001).
Mayor información a disposición
del Cuerpo Médico. Cualquier solicitud de bibliografía puede
realizarse a Gador S.A.: Grupo de Lectura
Psyline@gador.com.ar, tel.:
4858-9000, int. 333 o bien a través del representante de nuestra
empresa.
Esta Unidad Temática también está disponible en nuestro
sitio: www.gador.com.ar - Investigación y Difusión Científica.
|