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Nº2 |
Fichas Bibliográficas Seleccionadas
Nº2:
Beneficios observados en pacientes con IAM y disfunción VI
Durante la década de los años 80 se conocieron los resultados
de varios ensayos clínicos que demostraron, de una manera concluyente
y homogénea, los importantes beneficios obtenidos mediante el tratamiento
con diversos betabloqueantes, cuando se indicaban precozmente luego de
un infarto agudo de miocardio (IAM). Agentes tales como timolol, propranolol,
atenolol o metoprolol, redujeron la mortalidad durante el seguimiento
en el orden del 20 al 30%. A partir de entonces, se adoptó como
norma el tratamiento con betabloqueantes en todos los pacientes que hubieran
sufrido un IAM y no presentasen contraindicaciones para su empleo. Debe
hacerse notar que estos resultados se obtuvieron a pesar de que por esa
época sólo una reducida proporción de pacientes recibían
tratamientos tales como aspirina, inhibidores de la enzima convertidora
(IECA), trombolisis o angioplastia coronaria, que posteriormente fueron
reconocidos como determinantes de reducción sustancial de la morbimortalidad
en el IAM a corto y mediano plazo.
En aquellos años tampoco se habían difundido los estudios
que demostraron los beneficios del tratamiento betabloqueante en la insuficiencia
cardíaca, y más bien había cierta resistencia a emplearlos
libremente en pacientes con disfunción ventricular. Recién
hacia fines de la década de los 90 se publicó la serie de
trabajos que mostraron la utilidad de los betabloqueantes en pacientes
con insuficiencia cardíaca crónica, en diversas clases funcionales.
Inicialmente el carvedilol y posteriormente el metoprolol y el
bisoprolol fueron ensayados en grandes estudios multicéntricos
y demostraron reducciones de la mortalidad del orden del 30 %,
en pacientes tratados según las mejores prácticas de uso.
Un hiato importante quedaba sin aclarar: ¿Los betabloqueantes
son seguros y efectivos en los pacientes que están cursando un
IAM y presentan disfunción ventricular izquierda?. Esta pregunta
es la que se propuso responder el estudio CAPRICORN (Carvedilol Post-infaRct
survival Control in LV dysfunctioN).
Se trató de un ensayo prospectivo, multicéntrico, aleatorizado,
doble ciego, controlado con placebo, llevado a cabo en 163 centros de
17 países de Europa, Oceanía e Israel. Se incluyeron 1959
pacientes con IAM y fracción de eyección menor de 40% (promedio:
32.8%). Estaban tratados con IECA y diuréticos, según indicaciones
precisas. Los criterios de exclusión más importantes fueron:
insuficiencia cardíaca descompensada, requerimiento de diuréticos
o agentes inotrópicos intravenosos, angina inestable, presión
sistólica inferior a 90 mmHg, frecuencia cardíaca inferior
a 60 latidos por minuto, diabetes descompensada y necesidad de tratamiento
con agonistas beta2 o betabloqueantes por otras razones.
Los pacientes comenzaron a recibir 6.25 mg de Carvedilol o placebo, 3
a 21 días luego de su admisión a la Unidad Coronaria, hasta
alcanzar una dosis de 25 mg, dos veces por día. El punto final
primario original fue mortalidad total, aunque en el curso del estudio
el comité de monitoreo notó que la mortalidad era menor
que la esperada. Por ese motivo se dicidió adoptar como segundo
punto final primario a la combinación de mortalidad total más
hospitalización cardiovascular (que era el primer punto final secundario
preespecificado). El seguimiento medio fue de 1.3 años. La tabla
1 muestra los principales resultados del estudio CAPRICORN.
TABLA 1 Principales resultados del estudio CAPRICORN
| |
Carvedilol |
Placebo |
Riesgo relativo (IC 95%) |
p< |
| Puntos finales primarios |
|
|
|
|
| Mortalidad total |
12% |
15% |
0.77 (0.60-0.98) |
0.03 |
| Mortalidad total o internación cardiovascular |
35% |
37% |
0.92 (0.80-1.07) |
0.29 |
| Otros puntos finales importantes |
|
|
|
|
| Mortalidad cardiovascular |
11% |
14% |
0.75 (0.58-0.96) |
0.02 |
| Infarto de miocardio no fatal |
3% |
6% |
0.59 (0.39-0.90) |
0.01 |
| Mortalidad total o infarto de miocardio no fatal |
14% |
20% |
0.71 (0.57-0.89) |
0.02 |
Como se puede apreciar, Carvedilol mejoró sustancialmente el pronóstico
de los pacientes enrolados, dado que redujo la incidencia de la mortalidad
total en un 23%, la mortalidad cardiovascular en un 25%, el IAM no fatal
en un 41% y la combinación de muerte o IAM no fatal en un 29%,
en todos los casos con diferencias estadísticamente significativas.
El 74% de los pacientes alcanzaron la meta fijada de 25mg, 2 veces al día.
La tasa de abandono fue cercana a la quinta parte de los pacientes, tanto
en el grupo tratado como en el grupo control, sin diferencias significativas.
Estos resultados cierran la brecha que permanecía como una incógnita
en el espectro de la aplicación clínica de los betabloqueantes:
la asociación de IAM con disfunción ventricular izquierda.
No sólo esta indicación es segura, dado que se observó
la misma tasa de abandono por efectos adversos en ambos grupos, sino que
los pacientes que recibieron la droga activa mejoraron su sobrevida y
tuvieron menos eventos coronarios graves. Debe recalcarse sin embargo,
que aún persiste la inhibición de la indicación de
betabloqueantes en el subgrupo de los pacientes más graves: aquellos
con insuficiencia cardíaca clínicamente descompensada, hipotensos,
bradicárdicos o que requieran terapéutica intravenosa con
diuréticos o inotrópicos. De cualquier modo, los pacientes
enrolados en el estudio CAPRICORN, fueron más graves que los incluidos
en los anteriores estudios de betabloqueantes en el IAM, por lo cual el
número absoluto de vidas salvadas fue mayor. Por otra parte,
durante los 20 años que transcurrieron desde la publicación
de aquellos, se introdujeron tratamientos que determinaron una mejoría
sustancial del pronóstico de los pacientes portadores de IAM (aspirina,
IECA, trombolisis, angioplastia), que fueron empleados en gran parte de
los pacientes incluidos en el estudio CAPRICORN. El beneficio del Carvedilol
fue adicional al obtenido por estas intervenciones terapéuticas.
No existen estudios similares al CAPRICORN con otros betabloqueantes. Cabe
preguntarse si en pacientes con IAM y disfunción ventricular izquierda,
los beneficios observados en este ensayo constituyen un efecto específico
o un efecto de clase. A pesar de que en otras situaciones (IAM, insuficiencia
cardíaca crónica) varios betabloqueadores demostraron resultados
similares, mientras no se disponga de evidencias concretas en este grupo
de pacientes, el agente a utilizar debería ser el carvedilol,
particularmente por las conocidas características propias que lo
diferencian: bloqueo alfa adrenérgico, efecto antioxidante y anti
apoptosis.
Gador S.A. agradece muy especialmente al Prof. Dr. Jorge Lerman* por su
participación en la elaboración de los contenidos de esta
ficha.
* Profesor adjunto de Medicina Interna (UBA), Jefe de División
Cardiología del Hospital de Clínicas José de San Martín
(UBA). |