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Nº1 |
Fichas Bibliográficas Seleccionadas
Nº1:
El nuevo rol de los Betabloqueantes de 3ra. generación
El tratamiento de la insuficiencia cardíaca crónica
ha tenido desde hace 200 años una evolución acorde con el
desarrollo de la fisiología y la farmacología cardiovascular.
Tomando como pensamiento inicial que la alteración primaria es
producida por una modificación en las propiedades contráctiles
del corazón, la primera decisión terapéutica fue
casual y a partir de un extracto vegetal usado por curanderos en la antigua
Inglaterra.
Es así que la digitalis purpúrea pasó a convertirse
en la estrella de la terapéutica. Esta droga, luego extraída
y sintetizada, tiene la característica de incrementar el calcio
citosólico disponible a través de la inhibición de
la NaK atpasa, y mediante este mecanismo incrrementar la contractilidad
cardíaca.
El desarrollo de los diuréticos mercuriales para paliar la retención
de sodio y luego las tiazidas y la furosemida, agregaron en la evolución
del tratamiento de la insuficienciacardíaca un paso crucial, al
incorporar la suposición que la retención de agua y sal
cumplían un rol pronóstico.
Sin embargo el descubrimiento del sistema renina angiotensina (SRA) por
la escuela argentina y americana de fisiología y su participación
en la regulación de la función cardíaca en la insuficiencia
cardíaca agregó un nuevo mecanismo a estudiar en esta patología.
Se demostró que los niveles de activación del sistema renina
angiotensina y los niveles de catecolaminas plasmáticas eran marcadores
pronósticos para esta patología. De esta manera el rol compensador
que cumplen estos sistemas en la primera etapa se transforman en deletéreos
durante la evolución de la insuficiencia cardíaca.
El desarrollo de drogas que inhibieran el SRA y los receptores beta y
alfa adrenérgicos permitió a los investigadores inhibir
este efecto deletéreo.
Los estudios realizados en pacientes con insuficiencia cardíaca
grado I y II demostraron que betabloqueantes como el metoprolol
y posterioimente el carvedilol eran capaces de disminuir la mortalidad
de pacientes con miocardiopatía dilatada necrótica o idiopática
y que la disminución de la mortalidad se acompañaba de una
disminución de la progresión de la enfermedad.
Sin embargo la gran incógnita era si este efecto protector también
se alcanzaba en los pacientes en clase III-IV.
El estudio Copernicus fue efectuado en 21 países y 334 centros
con 2289 pacientes en insuficiencia cardíaca severa crónica
secundaria a miocardiopatía isquémica o no isquémica.
Se definió insuficiencia cardíaca severa crónica
a la que aparecía en reposo o ante mínims esfuerzos de al
menos dos meses de antugüedad y acompañada de una fracción
de eyección menor al 25% (Valor normal 60 ± 5%) a pesar
de una terapéutica apropiada. Se consideró así aquella
que incluía un diurético, un inhibidor de la enzima de conversión
o un antagonista de angiotensina II (excepto que el IECA no fuera tolerado)
como mínimo. El uso de vasodilatadores, digital, hidralazina, espironolactona
y amiodarona fue permitido pero no indispensable para la inclusión.
Los pacientes hospitalizados podían ser incluídos pero sólo
si la insuficiencia cardíaca no era aguda o si la causa de internación
se debía a una enfermedad que no impidiera su seguimiento a posteriori.
Fueron causa de exclusión: 1) la presencia de patología
valvular cardíaca primaria corregible, 2) una forma reversible
de enfermedad miocárdica, 3) haber recibido un transplante o tener
la posibilidad de recibirlo, 4) la presencia de hipovolemia, 5) la presencia
de hipertensión pulmonar primaria, 6) enfermedad renal o hepática,
7) contraindicaciones para el uso de betabloqueantes, 8) la presencia
de un infarto agudo de miocardio, cirugía cardíaca, un episodio
isquémico cerebral o una taquicardia o fibrilación ventricular
que lo haya descompensado, 9) haber recibido en las cuatro semanas previas,
bloqueantes alfa o cálcicos, antiarrítmicos clase I o en
los dos meses previos betabloqueantes, 10) presión sistólica
menor a 85 mmHg, frecuencia cardíaca menor a 68 latidos por minuto,
creatinina plasmática mayor a 2,8 mg/dl, o incremento mayor a 0,5
mg/dl, hipokalemia menor a 3.5 o hiperkalemia mayor a 5,2 mM, incremento
del peso corporal mayor a 1,5 kg, durante el período de 3 a 14
días previos a la inclusión definitiva.
Los pacientes que cumplieron los criterios fueron randomizados a doble
ciego para recibir carvedilol o placebo además de su medicación
convencional. Los pacientes recibieron ua dosis inicial de 3,125 mg de
carvedilol o placebo, dos veces por día, las cuales fueron
incrementadas cada dos semanas si eran toleradas a 6,25 mg. Luego a 12,5
mg y finalmente a 25 mg cada doce horas. Los pacientes fueron instruidos
para reportar los efectos adversos, o el aumento de peso. Las dosis de
otras medicaciones o la titulación de las dosis de droga pudieron
modificarse según la tolerancia. Los pacientes fueron controlados
cada dos meses hasta el fin del seguimiento, alcanzándose un promedio
de 10,4 meses. Las dosis de droga fueron reducidas ante efectos adversos,
al igual que las medicaciones concomitantes. El médico de cabecera
tuvo toda la libertad para instituir cualquier otra terapéutica
ante el deterioro del paciente.
El estudio se detuvo en marzo 20 del año 2000 por razones éticas,
al demostrarse que en el grupo carvedilol se observaba un efecto
beneficioso significativo en la sobrevida.
En efecto, en un seguimiento promedio de 10,4 meses el tratamiento con
carvedilol redujo la mortalidad en un 35%, con un efecto acumulativo
al año de 18,5% de mortalidad en el grupo placebo versus 11,4%
en el grupo carvedilol. Un efecto similar se observa cuando se
considera la mortalidad y la tasa de internación (24% de reducción
con carvedilol).
La reducción observada se mantuvo para los diferentes subgrupos
por edad, sexo, fracción de eyección y causa de insuficiencia
cardíaca. La dosis de carvedilol promedio utilizada fue
de 37 mg diarios.
El mismo efecto favorable se observó para los pacientes de alto
riesgo entendiéndose como tal aquellos pacientes que tenían
insuficiencia cardíaca reciente o fracción de eyección
menor al 15%, repetidas internaciones, rales o ascitis, uso de medicación
endovenosa inotrópica o vasodilatadora en el período de
inclusión. En este grupo el carvedilol redujo el riesgo
de muerte en un 39% y el riesgo combinado de muerte u hospitalización
en un 29%. Llamativamente el porcentaje de abandono de la medicación
por efectos adversos fue más bajo para el grupo carvedilol
(14,8%) que para el grupo placebo (18,5).
El estudio Copernicus ha impactado en forma significativa sobre
ciertos paradigmas del tratamiento de la hipertensión arterial
en pacientes con Insuficiencia Cardíaca.
Estos resultados podrían sugerir que en este tipo de pacientes
(insuficiencia cardíaca crónica), la inhibición del
sistema beta y alfa adrenérgico, sumado al efecto antioxidante
y antiendotelina del carvedilol, es capaz de disminuir la mortalidad y
retardar la progresión de esta patología.
Gador S.A. agradece muy especialmente al Dr. Hernán
Gómez Llambí por su participación en la elaboración
de los contenidos de esta ficha.
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