Antipsicóticos de Segunda Generación.
Consenso para su utilización

El 18 de septiembre último se llevó a cabo en Buenos Aires la validación del Consenso Internacional sobre el uso de Antipsícótícos de Segunda Generación. Coordinado por la Dra. Andrea López Mato, el encuentro contó con la presencia del Dr. Norman Sartorius, presidente de la Asociación Europea de Psiquiatría y con la participación, entre otros, de médicos psiquiatras, representantes de instituciones médicas y farmacológícas.Se analizaron los distintos puntos del documento de Consenso, y fueron expuestas las conclusiones.

Con la coordinación de la Dra. Andrea López Mato y la presencia del Dr. Norman Sartorius, ex presidente de la Asociación Mundial de Psiquiatría y ex director de la Organización Mundial de la Salud, tuvo lugar en Buenos Aires la cuarta reunión de Consenso sobre el uso de Antipsicóticos de Segunda Generación. Participaron médicos psiquiatras, farmacólogos, de entes reguladores y del gobierno, entre otros.

Esta reunión, realizada el 18 de septiembre último, es la primera que se desarrolla en un país extra europeo, ya que las anteriores habían tenido lugar en Alemania, España y la República Checa.

El Dr. Sartorius, quien preside actualmente la Asociación Europea de Psiquiatría, tuvo a su cargo la apertura del encuentro. A modo de introducción explicó que había sido incluido como una función constitucional de la Asociación Mundial de Psiquiatría -AMP- el producir estas declaraciones de consenso, "sobre todo en las áreas donde consideramos que no existen demasiadas evidencias sobre cómo proceder exactamente. El primer tipo de declaración que hemos hecho se refería a los servicios psicogeriátricos, porque la psicogeriatría es una disciplina nueva y en muchos países todavía existen grandes diferencias en la manera de organizarla. La primera se hizo con la participación de 22 organizaciones no gubernamentales de todo el mundo. También hemos hecho una sobre la ética del trabajo en psiquiatría, con los apéndices de la Declaración de Madrid que describen el consenso de la psiquiatría mundial sobre el comportamiento del psiquiatra ante diferentes situaciones. En esta tercera etapa hemos entrado en el área de tratamiento, con el desarrollo de la declaración de consenso sobre antipsicóticos que llamamos de la segunda generación."

Después de citar los países donde ya había sido realizado el consenso -Alemania, España y República Checa- y los que serán sede de próximos encuentros -Japón, Singapur, Corea y, en América, Paraguay, Uruguay, Perú y Colombia, entre otros- el Dr. Sartorius explicó que -"en el plano de trabajo lo más importante es mejorar la utilización de estos medicamentos y, en el futuro queremos producir declaraciones de consenso sobre otros temas."

Acerca del mecanismo de trabajo, señaló: "Hemos formado un grupo de consultores -80 personas de diferentes países- para que dijeran qué debíamos incluir en el documento, que se reunieron por primera vez durante el Congreso Mundial de Psiquiatría de Hamburgo. Después, la presidencia de la AMP creó un grupo de trabajo que incluye a psiquiatras, farmacólogos, representantes de Salud Pública, de organizaciones de familiares, el presidente de la Asociación Mundial de Psicofarmacología y un economista. Este grupo ha producido un primer borrador de trabajo que hemos distribuido a todas las asociaciones psiquiátricas del mundo y a unos doscientos consultores. Con las respuestas recibidas se elaboró un segundo borrador y el documento que tenemos hoy es el tercer borrador."

A continuación dio comienzo el análisis, punto por punto, del documento. Durante más de cinco horas fueron tratados aspectos como las propiedades farmacológicas y clínicas de los fármacos antipsicóticos de segunda generación, su perfil riesgo-beneficio, efectos adversos y drogas. También, fueron revisados el contexto de la aplicación de estos fármacos, los costes de la esquizofrenia y la mejora de la calidad de los servicios de salud mental y control de calidad, entre otros temas.

PRINCIPALES CONCLUSIONES

Una de las conclusiones más importantes de este consenso advierte que el coste de los fármacos antipsicóticos de segunda generación es mencionado frecuentemente como la causa principal de su uso restringido. En este punto señala que "aunque el coste de estos fármacos, partiendo de una base de pastilla a pastilla, es significativamente mayor que los fármacos antipsicóticos clásicos, no debería olvidarse que el coste de dichos fármacos, por lo menos en países desarrollados, sólo representa una pequeña porción del coste total del tratamiento (particularmente si se trata de pacientes ingresados)". Por otra parte, un número de informes cada vez mayor, da cuenta de la mejoría en la calidad de vida que experimenta el paciente cuando es tratado con estos antipsicóticos, factor que muchas veces no es tomado en cuenta al calcular los beneficios del tratamiento.

Sin embargo, los países desarrollados así como los que están en vías de desarrollo, han reconocido al mismo tiempo que el tratamiento adecuado de las enfermedades mentales es un derecho humano y que los pacientes deben ser protegidos de cualquier forma de abusos (Resolución 119 de las Naciones Unidas). Por lo tanto, el suministro de un tratamiento efectivo no se limita a una simple cuestión médica ni debe ser decidido únicamente sobre la base de argumentos económicos. En este sentido, el documento concluye que "el cuidado de las personas con enfermedades mentales y el asegurarse que van a recibir el mejor tratamiento disponible es un imperativo ético de las sociedades."

La información disponible indica que los fármacos antipsicóticos de segunda generación tienen efectos significativos para reducir síntomas negativos, efectivos y dificultades cognitivas. La experiencia clínica también apoya la idea de que son mejor aceptados por pacientes, que están dispuestos a tomarlos con mayor regularidad. Al respecto, hubo coincidencia en la conveniencia de contar con más información científica, aunque no por ello debería retrasarse el acceso a estos fármacos.

Existen otros campos en los que es urgente obtener mayor información científica de ensayos controlados y observaciones clínicas. Se necesitan más comparaciones entre fármacos antipsicóticos de segunda generación entre sí para poder establecer perfiles diferenciales de riesgo-beneficio y se necesita, además, mayor información sobre los efectos del tratamiento a largo plazo. También deberían ser desarrollados instrumentos para medir cambios en la calidad de vida y carga para su aplicación a cuidadores y personal sanitario que se ocupen de pacientes con enfermedades piscóticas graves.

La aplicación de fármacos antipsicóticos de segunda generación depende en gran medida del contexto en el que tiene lugar. Por eso, mejorar la formación e impartir cursos de actualización para estos nuevos métodos de tratamiento es tarea de las autoridades sanitarias así como de las organizaciones no-gubernamentales, junto con el énfasis sobre la calidad de atención. Familiares y otros cuidadores bien informados y dotados de una autorizada responsabilidad, pueden influir de manera beneficiosa en la evolución de personas con una enfermedad mental. Por su parte, los psiquiatras pueden ayudar remitiendo a las personas con enfermedad mental y a sus cuidadores a organizaciones de auto-ayuda. En este punto se destaca que el fortalecimiento de grupos de pacientes y de organizaciones de familiares representa un potencia¡ significativo a la hora de aplicar los mejores tratamientos, una mejor monitorización de sus efectos y una mejoría global del cuidado de las personas con enfermedades mentales.

Los pacientes y cuidadores que asisten a pacientes en una comunidad poseen conocimientos inestimables sobre la enfermedad mental y sobre cómo manejarla. La conclusión es que encontrar la forma de utilizar estos conocimientos de forma sistemática para el desarrollo de cuidados sanitarios no sólo mejorará la asistencia, sino que también contribuirá a forjar una asociación entre los pacientes, los cuidadores y los agentes sanitarios.

La OMS puede adoptar un papel importante para mejorar la calidad asistencia¡ y optimizar el uso de fármacos antipsicáticos. Resulta especialmente importante el fortalecimiento de sus lazos con organizaciones profesionales y no-profesionales en el campo de la salud mental con el fin de proporcionar a los gobiernos el mejor asesoramiento posible sobre el desarrollo de programas de salud mental. Por otra parte, como las recomendaciones de la OMS acerca del listado de medicamentos esenciales son de vital importancia para las políticas y los programas de salud mental a nivel mundial, se concluye que la revisión y actualización de dicho listado debería ser efectuado en colaboración con otras organizaciones especializadas en salud mental, considerando también los nuevos desarrollos en ese campo. Además, la OMS puede tener un papel importante para la formación de profesionales sanitarios sobre temas de salud mental y nuevos métodos de tratamiento, en colaboración con organizaciones no-gubernamentales.

La resolución del problema del coste de los medicamentos no puede recaer en particular sobre las autoridades sanitarias, pacientes, familiares, la industria sanitaria o los profesionales de la salud. De modo que los gobiernos, así como la industria, tendrán que considerar incrementar su contribución a la asistencia sanitaria, como lo tendrán que hacer los pacientes, cuidadores y profesionales de la salud.

Otra de las conclusiones se refiere a la gran necesidad de obtener datos relevantes sobre tratamientos para enfermedades mentales. En este sentido, las autoridades sanitarias tendrán que encontrar, sin demora, la manera de hacer inversiones similares a las que hace la industria farmacéutica para el desarrollo de nuevos fármacos y la evaluación de sus efectos, pero destinadas a la investigación de tratamientos y organización de servicios.

Otra conclusión se refiere a lograr que la industria consensúe la utilización de las mismas escalas de evaluación en protocolos de investigación.

Una propuesta novedosa

El Dr. Carlos Soria, presidente del Colegio Argentino de Neuropsicofarmacología y titular de la cátedra de Clínica Psiquiátrica de la Universidad Católica de Córdoba, expuso el sistema puesto en práctica en esa provincia, con respecto a la compra de medicamentos. "Se ha hecho un acuerdo entre las autoridades de Salud de la provincia y el Colegio, por el cual el Colegio hace recomendaciones generales y, en función de éstas, se adoptan las políticas de compra. Es decir que por primera vez, las políticas de compra no las hace un funcionario espontáneamente, sino que se fundan en este tipo de informe técnico de una entidad autónoma y estrictamente de cuño científico."

En esta novedosa propuesta se basó la sugerencia del Dr. Soria "sería una buena práctica porque eso supondría que no queda ligado estrictamente al parámetro económico. Aquí hay una reunión de expertos, de gente que puede sopesar múltiples variables y al funcionario le estamos dando fundamentación. Esto es lo importante: por primera vez hay un criterio médico en la compra de medicamentos, que se traduce en que hoy por hoy el médico general tiene prácticamente todas las moléculas a su disposición, porque hemos logrado un vademécum no restrictivo. Después él va a elegir, porque el médico tiene la última opinión." Por otra parte, el Dr. Soria calificó el consenso de "enormemente valioso por la posibilidad de tener los resultados de la experiencia en el mundo, poder cotejar esa experiencia con la nuestra y comprobar que podemos discutir razonable, amigable y académicamente.

DR.NORMAN SARTORIUS

"Un estímulo para la discusión nacional"

Consultado acerca del objetivo de este tipo de consensos, el Dr. Norman Sartorius explicó que una de las funciones constitucionales de la AMP era producir declaraciones de consenso sobre temas de importancia para la salud pública y la psiquiatría.

El presidente de la Asociación Europea de Psiquiatría, que también es profesor de la materia en Ginebra, participó como director técnico del grupo que produjo el documento de consenso y dio detalles acerca del desarrollo de las reuniones que se realizan en el mundo a las que asiste en calidad de asesor.

"Nosotros hemos producido un texto con los resultados de investigaciones científicas a nivel mundial cuyo borrador, fue presentado a un grupo compuesto por psiquiatras, industria, gobierno, familiares, enfermos y periodistas, para examinarlo en Alemania, República Checa y España (NdeR: los tres primeros países donde se llevó a cabo el consenso). Vamos a hacer otras reuniones nacionales. De este modo, los expertos podrán ver lo que hemos hecho y decidir de qué manera el documento puede ser mejor utilizado en cada país. Se trata de un documento general, con pequeñas variantes, que cada país adapta a sus necesidades."

También dijo que hasta ahora no era posible hacer ningún tipo de evaluación, ya que los consensos se habían desarrollado para analizar el documento, hacer aportes y ver la forma de adaptarlo. "Esto es como un estímulo para la discusión nacional."

Con respecto a la marginación que padece la persona esquizofrénica, -tema al que se hizo marcada referencia durante el encuentro- el Dr. Sartorius afirmó que esto sucede en todo el mundo. "El estigma, el rechazo y la discriminación están presentes en todos los países". En ese sentido, reconoció que "la Argentina está mal como los otros."

DRA.ANDREA LOPEZ MATO

"Hoy el esquizofrénico se puede recuperar"

"En primer lugar se demostró la necesidad de hacer estos consensos", manifestó la Dra Andrea López Mato, Coordinadora del Consenso en la Argentina, cuando se le requirió un balance. "No sólo se cumplieron todos los objetivos de la agenda -que no siempre se cumplen- sino que los aportes de los invitados fueron muy valiosos. También hubo una participación mucho mayor por parte de todos, de la que hubo en los otros dos consensos de los cuales participé en Europa."

Coincidió con el Dr. Sartorius en que todavía no era posible realizar evaluaciones y respondió a la consulta sobre cómo veía el tratamiento de la salud mental en la Argentina con respecto a otros países. "La realidad es que nosotros tenemos excelentes profesionales, formación y educación, pero pocos recursos. No es ninguna novedad que hay pocos recursos para Salud y, dentro de Salud, lo que se dedica a salud mental es mínimo, porque en esta la sociedad todavía se cree que la persona que tiene un problema de salud mental es irrecuperable y que no tiene sentido gastar dinero en alguien que no se recupera. Con estos antipsicóticos atípicos lo que logramos es que un esquizofrénico pueda vivir igual que nosotros (que se case, estudie, tenga hijos). Se trata de empezar a entender que tiene el mismo derecho que un diabético a vivir bien. Hoy se sabe que la esquizofrenia se recupera con medicación de por vida. Pero cuanto más temprano se diagnostique y se haga el tratamiento con estas drogas, mejor evolución tendrá el paciente."

La Dra. López Mato contó, además, que se reuniría con representantes de Perú, Colombia y Venezuela para programar consensos en otros países latinoamericanos, que se sumarán a los ya programados en Uruguay, Brasil, Chile y Paraguay. "De modo de hacer cada uno su validación y luego un consenso a nivel latinoamericano con la unión de todos."
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