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Fichas bibliográficas seleccionadasN°1


Stress e isquiemia silente: ¿Mito o realidad?
Taragano, F. XX Congreso Nacional de Cardiología, Córdoba, Mayo de 2001. Inf. CIent. Gador. En Prensa
Si bien la depresión es un síndrome psiquiátrico, el 30% de los pacientes en la consulta médica clínica y hasta el 40% de los pacientes quirúrgicos pueden presentar síntomas depresivos. Esto significa que entre el 80% y el 85% de los pacientes depresivos son tratados por médicos clínicos.
En el presente trabajo se analizó a la depresión como un factor importante de riesgo cardiovascular en pacientes con enfermedad cardíaca y en personas sanas.
Un estudio realizado en pacientes infartados demostró que la mortalidad a los 6 meses post-infarto agudo de miocardio (IAM) fue 4 veces mayor en los pacientes que se deprimieron que en los que no mostraron síntomas depresivos. Este mismo estudio analizó la mortalidad a un año según la mortalidad de la depresión.


Como se observa, puntajes de 19 ó más en escala de Beck implican aumentos de 7,2 veces en la mortalidad cardiovascular.
Un estudio con pacientes con angina inestable mostró que el riesgo de sufrir, en un año, un evento cardíaco mayor se multiplica por cuatro en pacientes con una fracción de eyección menor al 46%, mientras que un puntaje de Beck mayor a 9 multiplica este riesgo por 6. Este dato nos indica que la depresión es un factor de mal pronóstico en pacientes cardiovasculares, y debería ser tratada.
En personas sanas, existen muchos estudios que relacionan al estrés y la depresión con eventos fisiopatológicos como la isquemia, la hipertensión, la agregación plaquetaria, retención hidrosalina y arritmias, factores que se traducen en una mayor incidencia de IAM y de muerte súbita.
El estudio Framingham identificó dentro de los factores de riesgo a los factores psicosociales (depresión, ansiedad y estrés crónico). El estudio Precursor Hopkins demostró que un solo evento depresivo aumenta el riesgo cardiovascular y lo mantiene aumentado por los siguientes 10 años. Otros factores identificados fueron el carácter irascible y el aislamiento social.
En conclusión, existen evidencias para considerar a la depresión como factor de riesgo y como factor pronóstico negativo cardiovascular para el enfermo cardíaco. Es importante destacar nuevamente que muchos de los pacientes que acuden a la consulta clínica o cardiológica padecen de depresión leve, ansiedad y/o estrés crónico, y que son pacientes en los que estos cuadros pueden pasar inadvertidos.



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