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El motivo de este nuevo reporte es actualizar
los conocimientos que han surgido de los nuevos
estudios publicados, ya sea observacionales o de estudios prospectivos;
y también por la necesidad de simplificar la clasificación
previa de las categorías de la tensión arterial (TA) y de
dar una nueva guía sobre el manejo de la hipertensión arterial
(HTA) que sea de utilidad para los médicos clínicos.
Además de dar una nueva guía para el manejo de la HTA, este
reporte aporta nuevos datos acerca del riesgo de los pacientes de convertirse
en hipertensos y del riesgo que implica la HTA para el sistema cardiovascular;
y también aporta datos actualizados sobre el grado de control que
se tiene actualmente en los Estados Unidos.
Resumen de los puntos clave de este nuevo
consenso
Se ha demostrado que en las personas mayores de 50 años, la tensión
arterial sistólica (TAS) es un factor de riesgo cardiovascular
más importante que la tensión arterial diastólica
(TAD).
Cada incremento de 20
mm Hg de TAS, y/o de 10 mm Hg de TAD duplica el riesgo
cardiovascular; este concepto se aplica a todo el rango de valores de
tensión arterial desde 115/75 mm Hg.
Las personas normotensas
a los 55 años tienen un riesgo del 90% de desarrollar HTA en algún
momento de su vida, según surge de los datos del estudio Framingham.
Los pacientes con tensión
sistólica entre 120 mm Hg y 139 mm Hg o tensión diastólica
entre 80 mm Hg y 89 mm Hg son considerados pre-hipertensos y debe promoverse
en ellos un cambio más saludable en el estilo de vida para prevenir
la enfermedad cardiovascular y el desarrollo de la HTA. Sin embargo, en
los pacientes diabéticos, o con insuficiencia renal con pre-hipertensión,
se indicará además tratamiento farmacológico antihipertensivo
y organoprotector.
Los diuréticos
tiazídicos debieran estar presentes en el tratamiento inicial de
la mayoría de los pacientes, ya sean solos o en combinación
con otras drogas.
Al estar presentes, ciertas
condiciones de comorbilidad crean indicaciones específicas (forzadas)
por las evidencias para drogas de otras clases.
La mayoría de
los pacientes requerirá la asociación de 2 o más
drogas antihipertensivas para lograr los objetivos de control de la tensión
arterial.
Si la tensión
arterial se encuentra por encima del objetivo en >20/10 mm Hg debe
iniciarse el tratamiento con 2 agentes, se recomienda que uno sea un diurético
tiazídico.
La más efectiva
terapia farmacológica prescripta cuidadosamente por el médico
logrará el control de la tensión arterial sólo si
los pacientes están motivados.
La motivación
mejora cuando los pacientes tienen experiencias positivas y confían
en el médico tratante.
La empatía fortifica
la confianza y es un potente motivador.
El juicio clínico
responsable sigue siendo lo más importante en el manejo diagnóstico
y terapéutico del hipertenso.
Nueva clasificación de la HTA
En el cuadro 1 se presenta la nueva clasificación
de la HTA. Como puede verse, el término tensión arterial
óptima fue descartado y existe un nueva categoría
que es la de pre-hipertensión, siendo la tensión
arterial normal menor a 120/80 mm Hg. El estadio 3 de la clasificación
anterior se ha fusionado con el 2 debido a que los objetivos y el tipo
de tratamiento son los mismos. Estos cambios simplificaron la clasificación.
Según esta nueva clasificación, en los Estados Unidos y
tomando a los mayores de 50 años, el 54% son normales, 22% pre-hipertensos,
y 24% hipertensos. En términos absolutos, hay 50 millones de hipertensos
y 46 millones de pre-hipertensos.

Grado de control de la tensión arterial:
Datos recientes
En el cuadro 2 se observa cómo
en los últimos 20 años ha ido mejorando la detección
y el control de la HTA. Pero también se observa cómo se
está llegando a una meseta en estos logros, por lo que el trabajo
en educación de los médicos y los pacientes tiene que lograr
mejorar las tendencias.

Tratamiento de la hipertensión arterial
El tratamiento de la HTA se asocia con la disminución
del 35%-40% en la incidencia de accidente cerebrovascular; 20%-25% en
la aparición de infarto de miocardio y del 50% en la progresión
a la insuficiencia cardíaca. También reduce la morbilidad
por enfermedad renal. Por ejemplo, la reducción sostenida de 12
mm Hg de la TAS (en un paciente con HTA estadio 1 con factores de riesgo
cardiovascular agregados) previene en 10 años una muerte cada 11
pacientes tratados. Si, además, estuviese presente daño
de órgano blanco en el paciente, se prevendría 1 muerte
cada 9 pacientes tratados. En el cuadro 3 se muestra el algoritmo para
el tratamiento de la HTA.
Este tratamiento tiene dos pilares:
La modificación
en el estilo de vida.
La terapia farmacológica,
que se inicia cuando no se logra el adecuado control con las medidas higiénico
-dietéticas; el primer esquema de tratamiento se selecciona de
acuerdo con que haya o no indicaciones forzadas para ciertos grupos de
drogas, con condiciones asociadas de pacientes, y con una o dos drogas
de acuerdo con el grado de HTA que tenga el paciente.
El objetivo del tratamiento es la reducción
de la tensión arterial a menos de 140/90 mm Hg; pero, en pacientes
con insuficiencia renal o diabetes, el objetivo es menor a 130/80 mm Hg.
Modificaciones en el estilo de vida
Los estudios sobre el efecto de las modificaciones
en el estilo de vida que han sido revisados para este consenso demostraron
que los valores de tensión arterial pueden reducirse con estas
medidas:
Reducción del
peso: debe procurarse que el paciente mantenga un peso normal, es decir
un IMC (Índice de Masa Corporal) entre 18.5 y 24.9; buscando este
objetivo, por cada 10 kg de reducción de peso se logrará
una reducción de la tensión arterial sistólica entre
5 mm Hg y 20 mm Hg.
Dieta DASH (Dietary
Approach to Stop Hypertension): adoptar una dieta rica en frutas y
vegetales, y consumir alimentos con bajo contenido graso. Con esto se
logrará una reducción de la tensión sistólica
de entre 8 mm Hg y 14 mm Hg.
Reducir la ingesta de
sodio: consumir una dieta con menos de 2.4 g de sodio o 6 g de cloruro
de sodio. Con esto se logra una reducción en la presión
sistólica de entre 2 mm Hg y 8 mm Hg.
Realizar actividad física:
actividades aeróbicas; caminar enérgicamente durante -al
menos- 30 minutos por día la mayor parte de los días de
la semana reduce la presión arterial sistólica entre 4 mm
Hg y 9 mm Hg.
Moderar el consumo de
alcohol: no ingerir más de 2 tragos por día o 30 mL de etanol
(300 mL
de vino, 60 mL de whisky). En mujeres o personas delgadas la ingesta debe
ser la mitad de lo
mencionado. Esta medida reducirá la presión entre 2 mm Hg
y 4 mm Hg.
El tratamiento farmacológico
En la mayoría de los grandes estudios
de control de la tensión arterial se requirieron dos o más
drogas para lograr los objetivos, y la mayoría de los estudios
randomizados utilizaron diuréticos. De toda la evidencia disponible
surge que el objetivo más importante es la reducción de
la tensión arterial.
Como se ve en el cuadro 3 ya mencionado, cuando no haya indicaciones
forzadas o específicas para el uso de determinadas drogas y se
trate de HTA estadio 1, se recomiendan los diuréticos tiazídicos
para la mayoría de los pacientes. También pueden considerarse
los inhibidores de la enzima convertidora (IECA), los antagonistas del
receptor de angiotensina II (AII), los beta-bloqueantes (BB) y los bloqueantes
de los canales de calcio (BC) o la combinación de alguna de estas
drogas.
En el estadio 2 se recomienda iniciar el tratamiento farmacológico
directamente con la combinación de 2 drogas, una de las cuales
debiera ser un diurético tiazídico. Esto es debido a que
en los grandes estudios clínicos (ALLHAT, PROGRESS y CONVINCE)
los pacientes en el 63%, 58% y el 70 % de los casos, respectivamente,
requirieron dos o más drogas para lograr los objetivos de reducción
de la tensión arterial.

Indicaciones forzadas para el tratamiento
farmacológico
En el cuadro 4 pueden verse las situaciones
clínicas en las cuales ciertas clases de droga tienen una indicación
precisa sobre la base de los resultados de grandes ensayos clínicos.

Adherencia y resistencia al tratamiento
Las estrategias para mejorar la efectividad del
tratamiento dependen de una gran interacción entre el médico
y el paciente. La confianza en el médico y la motivación
de él hacia el paciente lograrán una mayor adherencia al
tratamiento. Deben tenerse en cuenta el nivel sociocultural, las creencias
del paciente y sus características particulares para aconsejar
sobre el estilo de vida e indicar las drogas
necesarias.
El médico tratante debe tener en cuenta las causas de HTA resistente
al tratamiento:
Inadecuada medición
de la tensión arterial.
Consumo excesivo de sodio.
Inadecuada terapéutica
con diuréticos.
Inadecuada combinación
de drogas.
Dosis inadecuadas
Interacciones medicamentosas:
antiinflamatorios no esteroides, drogas ilícitas, simpaticomiméticos,
anticonceptivos orales.
Drogas de medicina alternativa
y suplementos de hierbas sin prescripción médica.
Exceso de alcohol.
HTA secundaria:
apnea del sueño;
drogas que inducen HTA:
- anfetaminas;
- corticoides.
- ciclosporina y tracolimus;
- eritropoyetina.
Insuficiencia renal.
Aldosteronismo primario.
Enfermedad renovascular.
Síndrome de Cushing.
Feocromocitoma.
Coartación de
aorta.
Trastornos tiroideos
y paratiroideos.
Papel de la salud pública y de los
planes comunitarios de prevención
Deben ser iniciadas políticas de salud
pública adecuadas a cada región para educar a la población
y a los empresarios de la alimentación con el objetivo de lograr
mejores hábitos alimentarios (reducción de calorías,
grasas saturadas y sal en los alimentos procesados) e incrementar las
oportunidades para realizar actividad física en los ámbitos
escolar y comunitario. Esto generará una reducción en la
media de la tensión arterial de la población y potencialmente
disminuirá la morbilidad, la mortalidad y el riesgo de que las
personas se conviertan en hipertensos.
Estas políticas son una atractiva oportunidad para interrumpir
y prevenir el costoso ciclo del manejo de la HTA y sus complicaciones. (Cuadro 5)

Fuentes para consultas
Presentación express en JAMA, May 21, 2003-vol 289, No 19.
La presentación definitiva se efectuará en noviembre de
2003
http://hin.nhlbi.nih.gov/nhbpep_slds/jnc/jncp1_5.htm
Guía para el manejo de
la hipertensión arterial propuesta
por el VII JNC
Presentación
Se trata de un reporte muy esperado, ya que eran
muchas las nuevas evidencias provenientes de megaestudios clínicos
en hipertensión arterial desde la publicación de las guías
de 1997, que correspondían al VI JNC. Estas nuevas guías
fueron presentadas en la reunión anual de la Sociedad Americana
de Hipertensión (ASH) en Nueva York, Estados Unidos. El aval científico
y soporte económico para la realización de este reporte
es del National Heart, Lung and Blood Institute (NHLBI), Estados Unidos.
Su director, el Dr. Claude Lenfant y el Dr. Aram Chobanian (Boston University
School of Medicine, Massachusetts) realizaron la presentación de
los resultados.
Fuentes de evidencias
Para la elaboración de estas recomendaciones
se tuvieron en cuenta más de 30 estudios clínicos, prospectivos,
randomizados y, además, resultados del seguimiento del estudio
Framingham.
Temas clave
Los autores señalaron 5 áreas temáticas
clave de la guía:
Clasificación del riesgo de presentar hipertensión a
lo largo de la vida
Todos los individuos tendrían un riesgo
inmenso de presentar HTA durante su vida (Dr. Chobanian). El 90% de la
población normotensa, a los 55 años desarrollaría
la enfermedad. Estos datos se basan en el seguimiento a largo plazo de
la población del estudio Framingham.
Nueva información acerca de la relación entre TA y riesgo
cardiovascular
La HTA se asocia con un incremento del riesgo
cardiovascular de tipo continuo, consistente e independiente. El mismo
se duplica cada 20 mm Hg de incremento de la TAS desde 115 mm Hg y cada
10 mm Hg de incremento de la TAD desde 75 mm Hg. A partir de los 50 años
de edad la TAS elevada se asocia con mayor riesgo que la elevación
de la TAD.
Los grandes estudios de los últimos años han fundamentado
que la reducción de la TA se asocia con disminución de entre
el 35% y el 50% del riesgo de ACV; entre el 20% y el 25% del de IAM; y
del 50% del de ICC. En un paciente
con HTA estadio 1 y con 1 factor de riesgo cardiovascular asociado, la
reducción sostenida de 12 mm Hg de su TAS, previene a 10 años
una muerte cada 11 individuos tratados.
Cambio de las categorías de clasificaciónde los pacientes
con HTA
Se propone una simplificación de la clasificación
previa; el término óptima se elimina, se consideran
como normales a todos los valores por debajo de 120/90 mm Hg y se introduce
el término pre-hipertensión. Esta categoría
identifica a los individuos con TAS de 120/139 mm Hg; y/o TAD de 80/89
mm Hg. Entre 40 y 46 millones de estadounidenses están incluidos
en esta categoría. Además, se descarta el nivel 3 (e180/110
mm Hg) dado que el tratamiento sugerido es similar al del nivel 2.
El objetivo de esta modificación es resaltar el riesgo verdaderamente
incrementado de la tensión alta y el daño que causa desde
mucho antes de que la HTA (<140/90) se estableciera.
Según esta nueva clasificación, el 54% de los estadounidenses
tiene TA normal; 22% pre-hipertensión y 24% hipertensión.
(Cuadro 1)

Actualización de la tasa de prevalencia,conocimiento y control
de la HTA en Estados Unidos
Los datos del último relevamiento del
NHANES (National Health and Examination Survey) muestran que aún
dos terceras partes de los hipertensos no alcanzan el objetivo del control
de la TA, especialmente con respecto a los valores de TAS. (Cuadro
2)

Recomendaciones de tratamiento, incluyendo enfáticamente cambios
en el estilo de vida, tratamiento farmacológico, manejo de la HTA
resistente, desafíos para la salud pública y estrategias
gubernamentales
Las modificaciones en el estilo de vida podrían
utilizarse para alcanzar reducciones de TA similares a las resultantes
de la monoterapia farmacológica antihipertensiva. La reducción
de peso podría disminuir la TAS entre 5 mm Hg y 20 mm Hg cada 10
kg; adoptar la dieta DASH reduciría la TAS entre 8 mm Hg y 14 mm
Hg; la restricción de sodio dietario, entre 2 mm Hg y 8 mm Hg;
la actividad física, entre 4 mm Hg y 9 mm Hg; y el consumo moderado
de alcohol, entre 2 mm Hg y 4 mm Hg.
Cuando es necesario el tratamiento farmacológico
existen 3 grandes grupos de evidencias provenientes de grandes estudios
clínicos:
En la mayoría de los pacientes son necesarias 2 o más drogas
para alcanzar el control de la TA; entre el 40% y el 63% en el estudio
ALLHAT (Antihypertensive and Lipid-Lowering Treatment to prevent Heart
Attack Trial-Tratamiento antihipertensivo y reductor de lípidos
para prevenir el ataque cardíaco), y el 58% en el estudio PROGRESS
(Perindopril Protection against Recurrent Stroke Study).
Los diuréticos
tipo tiazídicos son recomendados como primera instancia para la
mayoría de los pacientes, solos o asociados con otra clase farmacológica.
Si estuviesen presentes
indicaciones específicas de organoprotección con otras drogas,
ellas serían las de primera instancia (microalbuminuria e IECA
o AII).
De la teoría a la práctica:
Evaluación y manejo del
paciente hipertenso según las recomendaciones
del VII JNC
Etapa I
Diagnóstico de
hipertensión arterial
Mediciones recomendadas
Medición en consultorio:
TA e 140/90 mm Hg en 2 o más consultas. En cada consulta se medirá
la TA por lo menos 5 minutos después del descanso del paciente
sentado en una silla (no en la camilla), con su espalda apoyada en el
respaldo, los pies normalmente sobre el piso; sin conversar antes, durante
ni entre las
mediciones. Se considera el promedio de, al menos, 2 mediciones (si es
posible más) en cada consulta.
Monitoreo ambulatorio
de TA de 24 horas: valores en promedio del período de actividad
>135/85 mm Hg señalan HTA y se asocian mejor que la medición
casual al daño de órgano blanco.
Automedición domiciliaria:
valores >135/85 mm Hg señalan HTA. El paciente debe ser instruido
acerca de cómo realizar la medición con equipos validados.
Diferenciar HTA real de HTA de guardapolvo
blanco o alerta
El MAPA está recomendado para evaluar
este diagnóstico diferencial, ya que sólo con las mediciones
de consultorio no se alcanza la eficacia adecuada. También se indica
para evaluar eficacia terapéutica, la resistencia aparente al mismo,
HTA episódica, hipotensión durante el tratamiento y disfunción
autonómica.
Etapa II
Evaluación del paciente
El VII JNC enfatiza 3 objetivos de la evaluación
del paciente:
Identificar otros factores de riesgo cardiovascular que puedan afectar
el pronóstico y guiar el tratamiento.
Determinar la presencia
de daño de órgano blanco.
Revelar si existen causas
secundarias de HTA. (Cuadro 1)

El examen físico debiera incluir: medición
adecuada de la TA; fondo de ojo; cálculo del índice de masa
corporal (medir la circunferencia abdominal también es útil);
auscultación por soplos femorales, carotídeos y abdominales;
palpación de tiroides; exámenes cardíaco y respiratorio;
examen de abdomen para detectar aumento del tamaño renal, pulsación
aórtica anormal; palpación MMII y sacra en búsqueda
de edemas; evaluación neurológica.
Se recomiendan los siguientes análisis
como rutina antes de iniciar tratamiento: electrocardiograma; análisis
de orina; glucemia y hematocrito; kaliemia; creatininemia o el filtrado
glomerular estimado; calcemia; pérfil lipídico (col-total
col-HDL, col-LDL, TG).
Como tests opcionales se incluyen: excreción
urinaria de albúmina o relación albúmina/creatinina.
Etapa III
Manejo terapéutico
Objetivos del tratamiento
TA <140/90 mm Hg y <130/80 mmHg en diabéticos
y pacientes con insuficiencia renal crónica.
Recomendación de modificar el estilo
de vida hacia uno más saludable
Reducción de peso: mantener un IMC de 18.5 a 24.9. Se atribuye
una reducción de la TAS de 5 a 20 mmHg cada 10 kg de reducción
de peso.
Adoptar dieta DASH (Dietary
Approaches to Stop Hypertension): se asocia con reducción de
8 a 14 mm Hg de TAS.
Restricción de
sodio (<100 mEq/L o 2.4 g de sodio, o 6 g de Cl Na): se asocia con
reducción de 2 a 8 mm Hg de TAS.
Actividad física:
se atribuye a su práctica regular (al menos 30 minutos diarios
más de 4 días a la semana) una reducción de 4 a 9
mm Hg de la TAS. (Cuadro 2)

La primera instancia terapeútica sugiere
la indicación de diurético tiazídico, sin embargo,
más del 50% de los pacientes requerirán más de una
droga para alcanzar el control de su TA. Esta situación permite
considerar iniciar el tratamiento con asociación fija o combinación
de drogas, sugiriéndose que una de ellas sea un diurético.
La presencia de condiciones específicas
obliga a considerar la indicación en primera instancia de drogas
que han demostrado mayor beneficio en esas situaciones. (Cuadro 3)


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