Estrés,citoquinas
y depresión
Prólogo
Durante los días 13,14 y 15 de agosto de 2003 se
llevó a cabo en la Ciudad de Córdoba, Argentina,un Simposio
Internacional de la Asociación Mundial de Psiquiatría
correspondiente a su Sección de Clasificación,Evaluación
Diagnóstica y Nomenclatura . Tomaron parte en el mismo
destacadas personalidades de la Psiquiatría Internacional,tales
como el Prof.Dr.Juan Enrique Mezzich, Presidente Electo de la Asociación
Mundial de Psiquiatría; el Prof.Dr.Brian Leonard,Presidente Electo
del Colegio Internacional de Neuropsicofarmacología; el Prof.Dr.Oakley
Ray, Secretario Ejecutivo del Colegio Internacional de Neuropsicofarmacología
y de la Asociación Americana de Neuropsicofarmacología.
Participaron del evento los Profesores Carlos E.Berganza de Guatemala
(Presidente de la Sección de Clasificación de la WPA),
el Prof.Angel Otero Ojeda de Cuba, el Prof.Miguel Jorge de Brasil y
los Profesores Edgard Belfort y Carlos Sanchez Nuñez
de Venezuela. El Prof.Dr.Roger Montenegro, Secretario de Educación
del Comité Ejecutivo de la WPA también estuvo presente.
La Asociación Psiquiátrica de América Latina (APAL)participó
en el Simposio llevando a cabo una Reunión de los Integrantes
del GLADP (Guía Latinoamericana de Diagnóstico Psiquiátrico),
en la cual se dieron a conocer las conclusiones finales del Proyecto,
su Modelo de Formulación Diagnóstica y sus principales
contribuciones nosológicas. La GLADP será editada, próximamente,
en el año 2004. Este hecho constituye la culminación de
una ciclópea tarea que vino evolucionando desde 1994,fecha en
que se completó una encuesta sobre el uso del diagnóstico
parametrado entre Psiquiatras Latinoamericanos. La evaluación
de esa encuesta fue analizada y posteriormente desarrolladas sus conclusiones
en el Primer Simposio sobre el Primer Glosario Latinoamericano de Psiquiatría
llevado a cabo en La Habana, Cuba, en octubre de 1998 en el marco de
la APAL. Se estableció un total de veinte Comisiones de Trabajo
y se formularon los lineamientos generales que orientaron las tareas
de las Comisiones. El Simposio realizado en Córdoba fue la instancia
final de la primera etapa de un proyecto que fue elaborado por la APAL
y que cuenta con el auspicio de la Asociación Mundial de Psiquiatría.
El Presidente Honorario del Simposio (In Memorian), fallecido hace unos
pocos meses, fue el Prof.Dr.Carlos Morra. Dicho profesional,que fue
Profesor Titular de Psiquiatría en la Universidad Nacional de
Córdoba, Decano de la Facultad de Medicina de la citada Universidad
y asimismo
Rector de la misma, desarrolló en sus 80 años de vida
una trayectoria científico-profesional de características
sobresalientes. Su actuación en el campo de la Psiquiatría
Legal y la calidad y cantidad de sus aportes a la Clínica Psiquiátrica
en general culminaron con su designación como Miembro Honorario
de la Academia Nacional de Medicina.
Finalmente, es digno destacarse que la gran concurrencia de médicos,
psiquiatras, neurólogos, médicos generales y psicólogos
junto a destacadas figuras de la Psiquiatría Argentina en su
ámbito nacional dieron al evento el adecuado marco formal que
al mismo correspondía.
Las exposiciones del Prof. Dr. Brian Leonard y el Prof. Dr. Oakley Ray
concentraron especialmente la atención por su calidad científica,
alto grado de actualización y sistemática capacidad de
presentación.
Debemos nuestro reconocimiento a la importante contribución que
para la organización del Simposio prestó la FACAP (Federación
Argentina de Cámaras y Asociaciones Psiquiátricas) y a
la Asociación de Clínicas,Sanatorios e Institutos Psiquiátricos
de Córdoba.
Brindamos nuestra especial muestra de gratitud a Laboratorios Gador
S.A. que permite el acceso al Cuerpo Médico Argentino de algunas
de las más calificadas exposiciones que se llevaron a cabo en
este evento.
Ronaldo Ucha Udabe
Presidente Comité Local Organizador
Simposio Diagnóstico Psiquiátrico
y Neuropsicofarmacología de la
Asociación Mundial de Psiquiatría (WPA)
Estrés,citoquinas
y depresión
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Presentación
Dr. Carlos A. Morra (h)
Junto al saludo de bienvenida para todos ustedes les quiero presentar
al Dr.Brian Leonard. Nuestro distinguido invitado es presidente de la
Universidad de Dublin, Irlanda, y presidente electo del Colegio Internacional
de Neuropsicofarmacología (CINP).
Ayer tuvimos ocasión de escuchar al Dr. Leonard quien disertó
sobre la historia, el pasado y el futuro del CINP. Durante dicha conferencia
nos hizo conocer un poco más sobre los proyectos de la organización
en los Estados Unidos y Latinoamérica.
Escuchemos, entonces, a nuestro invitado de hoy quien nos va a exponer
sus investigaciones sobre un complejo y apasionante tema como es el de
la interrelación entre el estrés, la función de las
citoquinas y los fenómenos depresivos.
Nuevamente, en mi nombre y en el de los organizadores de este Simposio
quiero expresar mi agradecimiento al Dr. Leonard por la ocasión
que nos brinda de escucharlo en esta visita a nuestro país.
Expositor
Dr. Brian Leonard
Es un placer para mí estar aquí, en Córdoba, en Argentina,
con todos ustedes. Lo único que lamento es no ser vegetariano ya
que nada me impide gustar sus exquisitos bifes y todo lo que ustedes comen.
¡No sé cómo se conservan tan delgados! ¡Yo me
temo que voy a engordar como diez kilos! *
Bueno, dejemos las bromas aparte y comencemos a trabajar. En esta presentación
trataré de internarme en el estudio de la relación del cerebro
con los eventos del mundo externo y el impacto que éstos producen
sobre aquel, haciendo hincapié, en la importancia del
comportamiento.
Ustedes verán que pondré especial énfasis en el rol
del sistema inmunológico, es decir, que trataremos de establecer
relaciones causales entre los fenómenos que acaecen en las neuronas
cerebrales y los cambios en el medio ambiente.
A los efectos de otorgarle una mayor claridad a mi exposición voy
a dividirla en tres partes:
- En primer lugar voy a hacer algunos comentarios, muy breves, sobre
ciertas informaciones históricas que conviene recordar como antecedentes
de algunos de nuestros postulados contemporáneos.
- Luego,hablaré sobre el sistema endocrino, es decir, todo lo
que involucra al estrés y al sistema endocrino deteniéndome,
especialmente, en sus aspectos biológicos.
- Por último, estudiaremos algunos aspectos conexos con el sistema
inmunológico; nos interrogaremos sobre cómo actúan
los antidepresivos, ya que desde hace 50 años contamos con ellos
en nuestro arsenal terapéutico pero no sabemos, realmente, cómo
funcionan. En esa última parte de mi conferencia les quiero presentar
otras posibilidades para pensar nuestros problemas clínicos según
esta nueva perspectiva que estamos viendo surgir que es la llamada psicoinmunología.
* A los fines de conservar el tono coloquial
de la exposición se reproduce integralmente la conferencia del
Dr. Brian Leonard dictada en el Simposio sobre Diagnóstico
Psiquiátrico y Neuropsicofarmacología y Simposio
Internacional de la Sección de Clasificación, Evaluación
Diagnóstica y Nomenclatura de la Asociación Mundial
de Psiquiatría (WPA), realizados en Córdoba, Argentina,los
días 13, 14 y 15 de agosto de 2003.
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Desde
hace no mucho tiempo sabemos que la progresión desde la infección
con el VIH hacia el SIDA, es decir, el proceso de pasaje del estadio de
portador sano del virus al de enfermo del síndrome de la inmunodeficiencia
adquirida, depende mucho de la actitud positiva del paciente. Por todo
lo que sabemos de los sistemas de correlación en el organismo es
natural que esta nueva área de estudio que representa la psicoinmunología
se relacione estrechamente con lo que hoy englobamos en el campo de las
neurociencias.

Veamos, ahora, otros factores que nos predisponen a la depresión.
Uno de los más importantes es el estrés. Sabemos que este
fenómeno puede ser interno, como, por ejemplo, el producido por
infecciones y otras enfermedades que ya mencioné, o externo, como,
por ejemplo, el desencadenado por factores psicológicos relacionados
con eventos vitales de diversos tipos (duelos, dificultades laborales
y/o socioeconómicas, crisis vitales, etc.).
Que el estrés conduzca a la depresión depende de la predisposición
genética, porque, como todos sabemos, hay muchos individuos que,
aún quedando expuestos a situaciones extremas, no se convierten
en personas depresivas. Por el contrario, se observa que ciertos sujetos
sometidos a relativamente poco estrés igualmente se pueden deprimir
y sufrir mucho, esto es así cuando hay una mayor carga de predisposición
genética. Y, por último, también debe tenerse en
cuenta el efecto producido por ciertas enfermedades: es conocido, desde
hace mucho tiempo, que ciertas afecciones, como por ejemplo la enfermedad
de Cushing, muchas veces predisponen a ciertas personas a caer en episodios
depresivos.
Hay que tener en cuenta los factores biológicos que intervienen
en el estrés. Esto es muy importante desde el punto de vista psiquiátrico.
Como ustedes ya saben: luego de una respuesta de estrés aguda se
produce un impacto sobre el eje hipotalámico-hipofisario-suprarrenal
y se genera una cascada de eventos que comienza con la secreción
del factor liberador de corticotrofina (CRF), el cual activa la hipófisis
que segrega la ACTH, lo que activa las glándulas suprarrenales
y hace que éstas segreguen cortisol.
Este es un mecanismo biológico muy importante que nos mantiene
alertas y hace que funcionemos activamente. Pero que también puede
tener otras consecuencias.
Como ustedes saben,luego del estrés agudo hay ciertos aspectos
del sistema inmunológico que se inhiben por el aumento del cortisol.
Cuando hay una activación, el CRF también estimula algunas
áreas del cerebro que son fundamentales para la función
del sistema inmunológico, y esto afecta al sistema simpático
con la consiguiente respuesta de lucha y las respuestas fisiológicas
que le siguen.
Es algo que todos sabemos. Pero pienso que tendemos a no tomar en cuenta
algo que creo que es muy importante en psiquiatría: ¿Qué
pasa con los efectos del estrés crónico?¿Cuál
es su operación que se observa en los sistemas biológicos
como resultado del estrés crónico? Por supuesto que, luego
del estrés crónico hay una activación del sistema
hipotalámico-hipofisario-suprarrenal debido a un cierto número
de cambios secundarios que tienen lugar, porque el cortisol, en este caso,
está presente durante un tiempo más largo y no desciende,
en parte, también, como consecuencia del estrés continuado
en el individuo. Pero, lo importante es que el mecanismo de retroalimentación
que frena normalmente al sistema de secreción de cortisol no funciona
más y, en consecuencia, hay más producción de ACTH
y más producción de cortisol. En otras palabras, esto significa
que se constata una gran secreción de cortisol que caracteriza
a muchos pacientes con depresión.Y eso tiene consecuencias sobre
el sistema inmunológico. Lo que se espera, lógicamente,
con niveles altos de cortisol es que todas las funciones del sistema inmunológico
se supriman. Y es cierto, algunas partes del mismo se suprimen, pero algo
subsiste y protege al sistema inmunológico que a su vez defiende
al ser humano de todos los ataques externos para que no lo maten.Hay linfocitos
NK (natural killers) que son muy importantes, que disminuyen, y eso nos
hace más vulnerables a los ataques externos. Pero otros componentes
celulares de la inmunidad no se suprimen y sucede que esas células
particulares que también contienen receptores decortisol; se vuelven
insensibles a los sistemas inhibidores del cortisol y como consecuencia
de eso continúan funcionando.
Por lo tanto, el estrés agudo y el estrés crónico,
en particular, son factores muy importantes en la génesis de la
depresión y de los cambios biológicos que se
asocian con ella.
Creo
que la mayoría de los psiquiatras ha prestado poca atención
al sistema endocrino. De la misma manera los inmunólogos consideran
que el sistema inmunológico tiene poco que ver con el cerebro.
Y esto se debe, al menos en parte, a esa concepción tan perjudicial
de la medicina que aísla a las diversas especialidades en una suerte
de compartimentos estancos, lo cual es desastroso para la neurociencia
moderna porque conduce a una perspectiva fragmentada que impide ver a
la persona completa perdiéndose, así, la relación
entre el cuerpo y la mente, y la mente y el cerebro. Esta fragmentación
puede superarse integrando nuevamente la totalidad, esa totalidad que
expresa cómo es y cómo funciona el ser humano naturalmente.
El estudio de la función del sistema inmunológico nos puede
acercar elementos para pensar de esa manera.
Voy a intentar,entonces,describirles esta nueva perspectiva que aporta
la inmunología porque creo que es muy importante a los fines de
pensar las cosas de una manera más integrada. Así como tenemos
el cerebro y el sistema nervioso periférico con sus neurotransmisores,
también hay en el sistema inmunológico sus inmunotransmisores.
Son las citoquinas que se clasifican en muchos tipos. Hay 33 diferentes
identificadas; actualmente se llaman interleuquinas. Estas son proteínas
que tienen un peso molecular variado de acuerdo a su función y
que son producidas por células específicas del sistema inmunológico.
Vamos a concentrarnos en dos categorías:las que se llaman citoquinas
proinflamatorias que son la IL-1, la IL-6,y el TNF alfa. Y también
están las antiinflamatorias, que tienen el efecto opuesto y reducen
los efectos de la inflamación: son la IL-4 y la IL-10.
Las
citoquinas son producidas por diferentes tipos de células pertenecientes
al sistema inmunológico que están presentes en la periferia
del organismo. En efecto, en su producción intervienen los monocitos
(IL-1,TNF), los macrófagos (IL-6 y TNF)y los linfocitos NK, (IFN
e IL-1).
Hay diferentes tipos de linfocitos que producen las citoquinas antiinflamatorias
(IL-4), y células T que producen otros tipos de interleuquinas
como las IL-10. En suma, existen poblaciones celulares diferentes en el
sistema inmunológico. Cierto tipo de células parece especializarse
en la producción e incremento del proceso inflamatorio (en ese
caso decimos que sus células son proinflamatorias) otras, en cambio,
actúan en forma inversa (en ese caso decimos que sus células
son antiinflamatorias).
Ustedes me preguntarán ¿Cómo es que interrelaciona
todo esto? ¿Estamos hablando acerca de las células inmunológicas
que están en la sangre pero pretende referirse al cerebro? ¿Cómo
es que el cerebro se relaciona con, o contiene parte, del sistema inmunológico?
Voy a tratar de responder esas preguntas. Todos sabemos que los inmunólogos
ya hace tiempo descubrieron que tenemos macrobios y astrocitos en el cerebro
y que los macrobios actúan de la misma forma que los macrófagos
en el sistema inmunológico. El cerebro tiene su sistema inmunológico
y estas células en condiciones normales producen citoquinas.
Por otro lado, ya dije que las citoquinas son proteínas, son proteínas
grandes, y todos aprendimos en nuestros estudios de medicina que moléculas
de ese peso y tamaño no pueden atravesar la barrera hematoencefálica.
Sin embargo, esto no es cierto; las proteínas pasan a través
de las barreras del cerebro. Hay ciertos mecanismos para que estas citoquinas
pasen a través de la barrera hematoencefálica.
Por otro lado, se ha hecho la interesante observación que muchas
citoquinas entran al cerebro a través del nervio vago, ascendiendo
por él hasta el cerebro. Tenemos, entonces, el sistema inmunológico
en la periferia y tenemos al sistema inmunológico en el cerebro
y también tenemos mecanismos por medio de los cuales los inmunotransmisores
y las citoquinas llegan al cerebro, si sus niveles en sangre suben lo
suficiente.
Hoy en día se pueden identificar las células que conforman,
específicamente, el sistema inmunológico, y que estarían
involucradas en la depresión, en la melancolía. Tenemos
marcadores específicos que nos pueden ayudar a identificarlas.
Lo que es realmente importante es cómo estos cambios en la función
inmunológica se relacionan con los neurotransmisores en el cerebro,
cómo pensamos y cómo tienen su injerencia en la depresión.
¿Cómo se relacionan el estrés,los neurotransmisores
y el eje HPA?El estrés actúa en la corteza, luego, por conexiones
específicas, produce la liberación de la hormona del estrés,
el CRF, que activa el sistema límbico y esto produce un gran número
de cambios en los neurotransmisores. Una respuesta de estrés agudo
lleva a la activación del hipotálamo. Luego sobreviene la
liberación de CRF que estimula la secreción del cortisol
y el cortisol estimulando la secreción de adrenalina impacta en
el sistema inmunológico.
 
Otro
aspecto importante, es la relación entre el cerebro, el estrés
y el sistema endocrinoinmunológico. Hay múltiples formas
de comunicación entre ellos, maneras de decodificar la información,
de hablarse entre estos diferentes fenómenos y estructuras.
Un gran número de hormonas tienen receptores específicos
inmunológicos y no sólo eso sino que también encontramos
receptores de noradrenalina en las células inmunológicas.
Hay regiones importantes del cerebro sobre las cuales actúan las
citoquinas y receptores sobre los cuales actúa el cortisol.
Y también hay receptores para hormonas y neurotransmisores en las
células inmunológicas. Existe todo un complejo mecanismo
entre el cerebro, la periferia, el mundo externo y el sistema inmunológico.
Quiero resaltar que en el cerebro tenemos un sistema inmunológico
muy rico que ha sido ignorado desde hace tiempo:los astrocitos. Todos
sabemos que las citoquinas pueden ser producidas en el cerebro pero también
en la periferia y pueden activar los receptores apropiados en el cerebro.
Otra cosa importante es que en la respuesta al estrés crónico
algunas de estas citoquinas proinflamatorias estimulan aún más
la secreción de cortisol y hacen que su concentración en
los tejidos sea aún mayor que en situaciones normales de estrés.
Y otro cambio que se presenta es que las citoquinas proinflamatorias que
aumentan en el cerebro estimulan la producción de NO y PGE2 y esto
es muy importante para los mediadores antiinflamatorios.
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Pero,me
dirán ustedes,los antidepresivos no tienen nada que ver con el
sistema inmunológico. Hasta ahora, efectivamente, todos dicen que
los antidepresivos actúan modificando los niveles sinápticos
de serotonina y noradrenalina. Entonces ¿Cómo actúan,
en realidad,estas drogas?
Es una evidencia que surge de una larga práctica que la actividad
de los antidepresivos se manifiesta luego de la administración
crónica.En efecto,nunca se obtiene un efecto de los antidepresivos
a los dos o tres días de tratamiento. Por el contrario,para obtener
un efecto es necesario administrarlos por varios días o semanas
y, frecuentemente, meses. Entonces, ¿Qué es lo que pasa,
realmente, con los antidepresivos? Principalmente lo que hace un antidepresivo
es resensibilizar los receptores a glucocorticoide de tipo 2 y eso hace
que el mecanismo de retroalimentación funcione nuevamente, lo cual
lleva a que no se segregue más ACTH y eso resulta en que las suprarrenales
no produzcan excesivo cortisol.
Ese es el principal efecto de la administración crónica.
¿Por qué digo ésto? ¿Cuáles son los
datos en los que me apoyo? Porque este efecto se puede verificar artificialmente,
se pueden producir estos antagonistas glucocorticoides que bloquean la
síntesis de cortisol en las suprarrenales y en los pacientes con
depresión mayor tienen un efecto antidepresivo. Hay un gran número
de drogas que se están produciendo específicamente como
antagonistas de los receptores a glucocorticoides tipo 2.
La otra cuestión interesante es que parece que los antidepresivos
bloquean la secreción de citoquinas proinflamatorias lo cual se
sugiere que está relacionado con los mecanismos implicados en la
depresión. Por último, lo más importante, es que
aumentan la secreción de citoquinas antiinflamatorias; en otras
palabras, los antidepresivos actúan como drogas antiinflamatorias
en el cerebro.
Bueno,
me pueden decir que todo esto es muy interesante, pero dónde queda
todo lo que conocemos acerca de la serotonina y la noradrenalina. ¿Es
que ya no vienen al caso? Sí que vienen al caso, por supuesto que
vienen al caso. Pero entonces ¿Los antidepresivos funcionan principalmente
como moduladores? ¿O los cambios en la neuromodulación son
efectos secundarios de todos los cambios endocrinos e inmunológicos
que he mencionado antes? Lo que estamos pensando ahora es que los antidepresivos
corrigen primariamente los problemas inmunológicos, es decir, favorecen
la neurogenésis y,en consecuencia, mejoran las funciones reparadoras
de las neuronas. Cuando se le administra a alguien fluoxetina, por ejemplo,
lo que en realidad mejora es una actividad de regeneración de las
terminales colaterales de los neuronas, las cuales hacen nuevos contactos
bajo el efecto del antidepresivo y eso se relaciona con los factores de
crecimiento nervioso. Entonces, la acción de los antidepresivos
produce cambios en los mecanismos de plasticidad neuronal y cuando todo
el mecanismo empieza a funcionar de nuevo,entonces los neurotransmisores
vuelven a funcionar.
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OTRAS REFERENCIAS
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